El cliente no es alguien superior o diferente a las demás personas de nuestro entorno, es tan simple que al final todos en la vida somos clientes de una manera u otra porque vivimos en un mundo donde reina el comercio.  Según The Chartered Institute of Marketing (CIM, del Reino Unido), el cliente es “una persona o empresa que adquiere bienes o servicios (no necesariamente el Consumidor final)”. En esencia ser cliente está en nuestro ADN desde el momento de nuestro nacimiento interactuamos con marcas, negocios y hasta anuncios.

En el mundo de los negocios el cliente es considerado como la pieza fundamental de cada compañía. Esto se debe a que la razón de ser de una empresa o negocio es el cliente y su satisfacción es considerada dinero ganado. Este pensar es la base para determinar si en realidad el cliente siempre tiene la razón, si su opinión es totalmente sagrada, si esta deba  de acatarse sin ningún tipo de objeción  y hasta qué punto procurar su  total satisfacción sea el detonante para que quiera regresar como cliente cautivo.

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La razón del cliente está en que busca un servicio o producto que satisfaga sus necesidades. El conseguirlo es su misión, elegir el mejor camino para esto es la labor del representante de servicio al cliente. El cual debe ser un asesor que indique cual es la mejor opción para lograr lo que el solicitante desea. Está en utilizar la coherencia de las dos partes para que la búsqueda llegue hasta el mejor resultado. El cliente debe ser siempre educado, razonable y condescendiente para lograr una buena gestión de servicio que culmine con la mejor solución para su requerimiento. Debe entender que quien está prestando el servicio es humano y que es un asesor dispuesto a brindarle el mejor servicio posible siempre que el clima sea favorable.

Principios a tomar en cuenta por el cliente para tener siempre la razón:

Investigar: Debe buscar información sobre el producto o servicio que está requiriendo para poder por sí mismo elegir el que mejor le convenga.

Reconocer: Si quien le atiende no puede con exactitud ofrecerle lo que quiere pero si algo lo más cercano posible se debe reconocer el esfuerzo, intención de satisfacerlo y hasta cierto punto considerar la conveniencia de la solución recomendada.

Amabilidad: Es la llave que abre todas las posibilidades de éxito en la vida, al requerir de alguien siempre será mejor empezar  con una sonrisa y buenos modales porque nadie es amable cuando es tratado con poca educación.

Estos factores constituyen algunas de las herramientas necesarias para lograr tener la razón como cliente y de paso conseguir el tan anhelado 100% de servicio.  Esto nos lleva hasta los representantes de las empresas o negocio que están de cara al cliente y que al final constituyen la imagen que el cliente reconoce de la compañía. Esta debe tener en cuenta que dependen de ellos que el cliente retorne o promocione lo satisfecho que esta con las atenciones recibidas. En conclusión se trata de una relación de dos donde el cliente debe ser respetuoso y el representante debe lograr que este quede feliz con los recursos disponibles. La razón está del lado de quien logra su cometido!!

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“Regla 1: El cliente siempre tiene la razón. Regla 2: Si el cliente se equivoca alguna vez, relea la regla 1”. Stew Leonard